jueves, 30 de agosto de 2018

Coplas de una falsa riqueza

Hombre, no sufras por eso
que quieren llamar riqueza;
educa bien a tus hijos
y llénalos de sapiencia.

No los llenes de ilusiones;
de sus sueños, no te rías;
dile que la vida es corta
y vale más la sonrisa.

Si tienes poco, da poco;
si tienes mucho, da menos;
enséñale que la plata
se ha ganado con esfuerzo.

Si viene un rico y le dice
que también debe ser rico;
tú enséñale los valores;
háblale de Jesucristo.

A la hora de la muerte
los parientes carroñeros
se querrán quedar con todo
lo que ganaste en el tiempo.

Hombre, escucha estas palabras.
Aprendamos poco a poco
que el espíritu es primero
y la grandeza no es el oro.



Luna llena (Guaroj)


Me dicen que algunos gatos
y perros, en luna llena,
creídos que son personas
quieren llamarse poetas.
Se esconden en la ignorancia
que el amiguismo refleja,
ya que todos los aplausos
esconden muchas proezas…
¡Me dicen que algunos gatos
quieren llamarse poetas!

Escriben tres líneas locas
en sus círculos hediondos,
y quieren que los aplaudan
con errores espantosos.
No se sienta mi sarcasmo
—o se acepte con enojo—
cuando digo que hay autores
que llenos de falso gozo
escriben tres líneas locas
con errores espantosos.


lunes, 18 de junio de 2018

A Francisco Bolognesi

Nuestro héroe y comandante
Bolognesi…  ya reposa
en la poética glosa
de nuestro Perú radiante.
Con ese sol de diamante
que cubrió su cielo raso
pudo vencer al ocaso
del miedo con valentía;
y pudo, ese medio día,
vencer de muerte al fracaso.

Quemó el último cartucho
en esa triste batalla
y se llevó la medalla
del patriotismo más ducho.
Nuestro Perú sufrió mucho
(de manera inexorable)
la muerte de un honorable
soldado que quiso ser
un emblema –sin querer–,
y fue tan inalcanzable.

Fue su coraje un asalto
al heroísmo banal.
En la batalla campal
le puso al temor un alto.
Su presencia es el asfalto
espiritual de grandeza
y su mirada es firmeza
que a los soldados inspira,
porque la patria respira
su nombre con fortaleza.

Epílogo:

¡Bolognesi! Mi respeto,
mi palabra y mi canción
se escriben con emoción
en un mundo tan inquieto.
¡Todo pasa! Y el secreto
de ser héroe clarifica
aquello que no se explica
con palabras sin acciones,
porque son las emociones
donde tu fuerza se ubica.

La poesía salvaje


Si quieres ser creativo,
no egolatres la razón;
siente como el corazón
naufraga en lo sensitivo.
Asume que estás cautivo
en sabia naturaleza,
y su viento despereza
la magia de cada verso
para que vivas inmerso
en metáfora y belleza.

Que un torrente de lectura
—con el correr de los años—
te lleve a mares extraños
donde llega la locura.
El poeta se apresura
a burlar ese paisaje
de falso aplauso y salvaje
gusto por el amiguismo,
que nos lleva al facilismo
y a un triste emperifollaje.

A la ciudad de Zaña


Nombrada Villa Santiago
de Miraflores de Zaña,
hoy tu historia es una hazaña
contada a orillas de un lago.
Quiero darte como halago
un verso con gentileza
por tu preciada belleza
y tu tradición querida,
que le da a la gente vida
estirpe, orgullo y grandeza.

En las sombras del Corbacho
ya se baila el Golpe Tierra,
y todo tu pueblo encierra
alegrías de muchacho.
Que toque Tana, ¡caracho!
y recite Brando Briones,
y que silben los gorriones
décimas de tradición
de Leyva, Colchado… al son
de guitarras y cajones.

Tus potajes, tus manjares
se conozcan por doquier,
y las manos de mujer
te cubra de los penares.
Que las aguas de los mares
lleven al mundo tu historia
si se viene a la memoria
Toribio de Mogrovejo,
el santo de buen consejo
que te bendice y da gloria.

Zaña… vive en mí el futuro
el pasado y el presente,
el garbo firme y latente
y la fe…. ¡Yo te lo juro!
Mi inspiración apresuro
en noviembre calendario
donde en el pulcro santuario,
con semillas de esperanza,
nacerán flores de alianza
vistiendo tu aniversario.

A César Vallejo

Me duele tanto leerte
querido Cesar Vallejo;
quema el alma y no me quejo
porque en mí llevo esa suerte.
En Francia llegó tu muerte
de desdichada manera.
En París, esa quimera
que acogía tu palabra
hoy en penumbras se labra
con tu lanza justiciera.

¿Quién hizo doler tu sombra
que lloraba embravecida
y te arrancó de la vida
ese amor que nadie nombra?
¿Quién con tu paz no se asombra
si arrastraste mil infiernos
y descuidó los inviernos
que golpeaban en tu luz?
¿Quién se burló de  la cruz
de aquellos dados eternos?

¡Vallejo…! Mi juventud
de fiel poeta te entrego.
Hago lunas del sosiego,
y espasmos con la virtud.
Llora en mí la plenitud
de aquel hombre enardecido.
¡Levántate…! Te lo pido
antes de morir temprano.
…Quiero abrazarte, mi hermano,
con el Dios que te ha dolido.

Nunca podría cantarte
si volvieses a la vida.
Está la tumba encendida
para anidar aquel arte.
¡Despierta…! Debes quedarte
abrazando al mar perplejo,
dándole un sabio consejo
con palabras en exilio,
debes sentir el idilio
en el mar de tu reflejo.

domingo, 17 de junio de 2018

Hojas de otoño

Mis madres son hojas de otoño
y huelen a cerezas.
Me perfuman el alma con sus caricias
y están en cada metro cuadrado de mi historia:
ellas se vuelven más madres
cuando asoman su voz a mi almohada.

Mis madres perfumaron los cafés,
los panes, las mantequillas
con su humildad más profunda.
Me sentaron a su mesa parlanchina.
Me dieron lo que era suyo en ese entonces: el tiempo.
Mis madres serán soles de afecto,
lunas de comprensión,
eternidades de nombre.

Nunca sabrán de mis pasos,
de mis fotografías de hogar.
Ellas no necesitan mi decir: son eternas.
Siguen esperándome en esa casa,
en esa misma mesa donde estuvimos...
Me dirán cuántas veces fui su pequeño,
yo les diré que nunca me separé de su regazo.

Coplas de una falsa riqueza

Hombre, no sufras por eso que quieren llamar riqueza; educa bien a tus hijos y llénalos de sapiencia. No los llenes de ilusiones; de...