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jueves, 1 de mayo de 2014

Al grupo Lundú












En nuestra hermosa ciudad
ha nacido con aprecio
un grupo, de porte recio,
con radiante calidad.
Se siente la suavidad
en ese turututú,
y da lauros al Perú
entre golpes de cajón,
lo digo de corazón:
¡Que viva el grupo LUNDÚ!

    El maestro Catalino,
percusionista limeño,
colaboró con empeño
a forjar ese camino.
Un negro con mucho tino,
y de enseñanza exigente,
fue guía de tanta gente
con sus toques de bongó;
y este grupo lo aprendió
con el corazón valiente.

   Fue así que Eduardo Carrillo,
un muchacho bailarín,
con el sentimiento afín
pronto se hizo su caudillo.
Con cantos de un pajarillo,
con cajón y con la danza,
recordó aquella enseñanza
de su querido maestro,
y se hizo un profesor diestro
de buen sentir y confianza.

Formada esta asociación
de música afro-peruana,
hoy en tierra Chiclayana
se goza con ritmo y son.
Es Lundú la inspiración
de jóvenes con valores,
que pintan de mil colores
los cielos, llenos de su arte,
y se vuelven estandarte
del Perú, de mis amores.