jueves, 1 de mayo de 2014

Galope


El galope metafísico
de los ungidos patriarcas,
me gangrena -con sus marcasen
un cementerio tísico.
Hago un corral -sin físico-
sin huesos bastos de lodo
(si alguien se burla ni modo)
en profunda regresión,
empalmando rebelión
al verme muerto de todo.

Ese trote tan perverso
de los dorados fervientes
hace rechinar los dientes
bastos de demonio terso.
La facultad de su verso
ausente de claridad
escupe virginidad
en el tiempo más remoto,
burlando la flor de loto
con fatal humanidad.

¡No! No me culpes de nada
que mi sangre es sin sabor,
costra de piedra y honor
en la cornisa sagrada.
Jinete, lleva la espada
al sendero de mi arteria
con esa rabia y miseria
de tu caviar melancólico,
porque soy ese católico
en pocilgas de una histeria.

Guardo el vulgar relativo
de mi presencia en la sien
…siento el peso de ese “quien”
que comulga estando vivo.
Presta mi voz al altivo
que frunce las emociones
en los oscuros panteones
donde espero un porvenir,
antes de ser o existir
o perpetuar las pasiones.