miércoles, 30 de abril de 2014

Al Perú que tanto quiero













No me busquen si me pierdo
y no pierdan lo que busco
porque ya visité el Cusco
a rastras y paso lerdo.
De ser peruano me acuerdo
lleno de tanta injusticia.
Mi revolución se inicia
con versos de gran calibre
porque quiero al Perú libre
sin gobernante inmundicia.

A mi patria la domina
gente efímera y desleal
que sólo es un vendaval
de la deshonra mezquina.
Mi Perú ya no camina
(le cortaron las dos piernas)
y descansa en las cavernas.
La pobreza no demora
y sólo el hambre la llora
en las horas más eternas.

No hay presidente de “huevos”
que saque al Perú adelante
o algún loco delirante
que traiga horizontes nuevos.
Sólo hay hombres tan longevos
de falsa imaginación
que joden a mi nación
y se cagan de la risa,
sobornando a toda prisa
la ingrata desilusión.

¡Gente de mierda y cobarde!
¡Gente hipócrita y demente
que le engañan a la gente
y su conciencia nunca arde!
Aunque el verso llegue tarde
y yo me encuentre tan lejos
quiero darles dos consejos:
“Trabajemos como hermanos.”
“Seamos esos paisanos
que no aguantan a pendejos”

Si me siento perseguido
o me llevan a prisión
llevaré en mi corazón
al Perú que me ha querido.
Nunca seré ese “vendido”
que da su tierra por plata.
Seré el Judas que arrebata
al político la honradez
que no tuvo en la vejez
por su conciencia barata.

martes, 29 de abril de 2014

Padre


Que mi padre, con esmero,
nunca se sienta culpable.
De mi vida miserable
no se llevará un lucero.
A ese ser que retrechero
se alejó de nuestro lado
con el corazón callado
sabiendo de su insolencia…
no le pediré decencia
si sus penas me han dejado.

Siempre hubo un pequeño atajo
entre verdad y mentira;
mi ser de su amor respira
un miserable estropajo.
Con su incesante trabajo
nos dejó la insensatez,
pude ver la madurez
sin su bendita presencia;
él no estuvo en mi existencia:
en mi infancia y mi vejez.

De sus pasos memorables,
he sufrido los enojos;
lloraron así mis ojos
los otoños miserables.
Sus acciones admirables
son una ciencia maldita.
..Hoy, que se sienta y medita
de sus tramos negligentes,
sólo hace sonar sus dientes
al leer mi glosa escrita.

Encontrará un ser abyecto,
en mi canto y en mi rima;
sabrá entonces que en la cima
se dañó mi ser (¡perfecto!).
De su vida fui un proyecto
con otoños fallecidos.
Los aires embravecidos
ya no esperan su regreso,
con mi rencor vive preso,
en la prisión de alaridos.

Ya no quiero su migaja
ni la honra de llamarme hijo,
porque un día él me dijo:
¡Pequeño, tú eres mi alhaja!
Hoy he guardado en la caja
de mi temprana inocencia
las noches que con paciencia
esperé por su regreso,
y con el tiempo, por eso,
a su nombre di sentencia.

Tampoco mal agradezco
las cosas que hizo por mí,
porque con él aprendí
a obtener lo que merezco.
Con perseverancia crezco
ante los rastros juiciosos.
Hay caminos peligrosos
hurgando en mí, la derrota,
y lastiman gota a gota
mis pensamientos hermosos.

Que me diga cara a cara
la verdad de su paciencia,
de sus años de existencia,
o la suerte que lo ampara.
Que cuente, qué cosa rara,
entristecía su ser,
que diga si su querer
nunca en él se ha marchitado,
o que un día se ha quedado
llorando por su mujer.

Quisiera volverme diestro
en los gajes de la duda;
quisiera tener su ayuda
para llamarlo: ¡Maestro!
Lo dudo… ya que lo nuestro
se murió en una batalla,
y nadie obtuvo medalla,
perdiendo paz y cariño…
No me apoyó siendo niño
o cuando tuve una falla.

Poeta


Si mi tristeza se encierra
llorando en loco aposento
quiero esconder su lamento
sepultado en esta tierra.
Diré: “¡qué vida tan perra!,
he servido de penuria,
la pasión y la lujuria
se han acordado de mí,
y ahora que estoy aquí
anido dolor y furia.

Seré el sufrido poeta
que sus engaños olvida.
Seré quien pierda la vida
sin huir con una treta.
Con disparos de escopeta
en un invierno lejano
daré sangre con mi mano
a mi maldecida boca,
porque eso es lo que me toca
en el mundo que profano.

Si algún día mi alcoholismo
en mi verso se refleja
no quiero ninguna queja
si me encuentro en un abismo.
Mi paciencia será un sismo;
la crítica será dura;
mi visión será insegura
en un pozo soñoliento…
Seré soldado del viento
que al hostil dará frescura.

A quienes les di mi aprecio
y me pagaron tan mal
los veré en mi funeral
con ese corazón necio.
Sentiré que el menosprecio
anidará en su desdén.
Sus pecados al vaivén
del alma sin cortesía,
lastimarán con falsía
al amigo que hizo el bien.

lunes, 28 de abril de 2014

La locura


Dijo el sabio, preso un día:
Es el mundo turbulencia
de fatídica experiencia
que trasmite su agonía.
Nos socorre la alegría
con una triste amargura;
la paciencia con mesura
nos juzga por los errores,
y por celos, los amores,
se suicidan en locura.

La verdad se hace mentira,
la pasión se vuelve escoria,
enflaquece la memoria
y la certeza... delira.
Hasta la maldad respira
y el olvido queda intacto
olvidándose en el acto
a Vallejo y a Neruda,
con una realidad -cruda
de catastrófico tacto.

Se refleja el optimismo
en manantial de certeza,
de impertérrita nobleza
llega el amor al abismo.
El poder del simbolismo
acoge a las multitudes,
en sus mustias latitudes
el compañerismo muere;
lo que en momentos se quiere
va perdiendo sus virtudes.

La hipocresía dispara
en el remanso su otoño;
al idilio y su retoño
una utopía lo ampara.
Se miraran a la cara
la santidad y la hoguera,
el castigo en la pradera
será el destino más cruel,
arañándose la piel
la farsante primavera.

domingo, 27 de abril de 2014

Un canto a mi tristeza

Un canto a mi tristeza
Poco a poco la memoria
ha de borrar lo vivido,
dejar el tiempo perdido
en las aguas de la euforia.
Se calcinará la historia,
los roces de aquel encuentro
que profundizaba adentro
de mi sentir más humano,
volviéndome un ser mundano
en este triste epicentro.

Me juraste que vendrías
por senderos de alcoholismo,
y las nubes de ese abismo
se hicieron duras y frías.
Cumpliste las profecías
al dejarme abandonado
con los hijos que he llevado
a la espera de tu estancia,
por eso eres la fragancia
de aquel hombre equivocado.

Piensas que soy el muñeco
a la espera de un abrazo
con un bufonesco lazo
en la faz de un recoveco.
Esa virtud tiene el eco
de acabar por lo que lucho,
su desdén se vuelve ducho
incitando a la mentira,
todo lo que se respira
en mis oídos no escucho.

Tristeza no cantes alto
cuando nombres a mi hija,
vas absurda y tan prolija
en las lindes del asfalto.
Has de tener un asalto
en la oscuridad de mi arma,
has de beber de ese Karma
la desdicha que profeso.
Nunca más seré yo el preso
que con tu nombre se alarma.

sábado, 26 de abril de 2014

A la mujer

A la mujer

La mujer es un arpegio
de emociones encontradas
con perfectas pinceladas
de razón y privilegio.
La mujer con porte regio
es amor, razón, ternura.
Es la divina figura
más perfecta de la tierra,
es la que siempre se aferra
a vivir en la cordura.

La mujer nos da la vida,
nos amamanta en su pecho,
nos da calor en su lecho
como una llama encendida.
La mujer es precavida
en cualquier enfermedad.
Es esa serenidad
en las noches de tormenta,
es la palabra que alienta
si llega la soledad.

Mujer es aquella esposa
que siempre lucha contigo:
te aconseja, te da abrigo
de manera silenciosa.
Es fragancia de una rosa
rodeada de tanta espina
en la existencia mezquina
y de eso, no espera nada.
La mujer está alumbrada
de bondad, mientras camina.

Es esa perfecta guía
que merece un gran respeto,
es un preciado amuleto
que acompaña noche y día.
Es dulzura y simpatía
en un camino temible.
Su esperanza es más sensible
ante los ojos de Dios.
¡Como una mujer no hay dos!
¡Es un tesoro increíble!

A Ciro Castillo

A Ciro Castillo (In memoriam)

Hermano: ¡Ríe, despierta!
En donde te encuentres… canta
que la pena se agiganta
si es que el alma está desierta.
Sobre una montaña incierta
donde escapan los halcones
vivirán mis emociones
atrapadas por la duda.
No te calles, pide ayuda,
que hacia ti van mis canciones.

¿En aquella caminata
añorando una proeza
alguien perdió la cabeza
y un secreto se aclimata?
Si la conciencia, hoy nos mata,
es por saber tu cobijo.
Acláralo, te lo exijo
en silencio celestial…
Dímelo en forma verbal,
¡qué soy padre, y tengo un hijo!

Tu búsqueda no es en vano
amigo de la aventura
porque vive esa figura
en tu familia, mi hermano.
Desde aquí seré el “Sirano”
que luche por la verdad,
hasta que la claridad
nos diga: ¿qué sucedió?
Si a ti el Colca te mató
o un triste acto de maldad.

Está sonando un riachuelo;
siguen tu rastro los pumas;
del caudal salen espumas;
tu nombre lo escribe el cielo.
Está llegando el consuelo
con cantos de un pajarillo;
del paraíso un caudillo
dejó un mensaje, en tierra:
“Que en las faldas de la Sierra
aún vive CIRO CASTILLO”