viernes, 9 de mayo de 2014

La verdadera amistad


En cualquier adversidad
que va soplando en el viento
siempre triunfa la amistad
en el más duro tormento.

Amigo es el compañero
en camino pedregoso,
es el ser más generoso
en el mundo retrechero.
Es un señor consejero
que te guía en la verdad
con esa facilidad
de espíritu triunfador…
Un amigo es ganador
en cualquier adversidad.

Tiene a Dios como su guía…
Su oración siempre es escucha
antes de empezar la lucha
contra el odio y la falsía.
Cada palabra es la vía
de paz si pierdes aliento.
Es agua si estás sediento
de confianza y de paciencia;
él tiene la persistencia
que va soplando en el viento.

Cuando te encuentras caído
te da un palmazo en el hombro.
Su decencia es un asombro
en el tiempo transcurrido.
Es un tesoro escondido
que brilla a cabalidad
con esa tonalidad
pintoresca de verano.
Si tu amigo es un hermano
siempre triunfa la amistad.

No se burla de tu error
ni aplaude tanta desgracia.
Te aleja de la falacia
enseñándote el honor.
Te da siempre su valor
a paso seguro y lento
con un heroico talento
que vence al mundo canalla.
Es aquel que no te falla 
en el más duro tormento.

Maldonado-Uruguay
 Noviembre- 2013

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viernes, 2 de mayo de 2014

Decimistas peruanos

He conocido primero
por la luz de la Espinela
a don Brando Briones Vela
desde su  canto zañero.
Fue don Antonio Cavero
pretencioso decimista
(amigo fiel y dentista
con gloriosa profesión
quién me dio de corazón
sabios consejos de altruista).

Don Raúl Ramírez  Soto
con Iván Santamaría
son hombres con alegría
que causan un alboroto.
Manuel Mundaca es devoto
de la rima generosa.
Don Parraguez en su glosa
es un fraterno paisano,
como  buen ferreñafano,
desde su tierra grandiosa.

Miguel Reynoso, recita
de su pronto repentismo,
versos con tal dinamismo
que el alma ya ni se agita.
Nancy Flores, tan bonita,
con su verbo mesurado
camina siempre de lado
del genio Martín Lozada,
con una noche estrellada
del universo callado.

José Huertas desde Reque
persigue la tradición;
Germán Erazo en canción
hace rimas para un jeque.
Miguel Paz en Lambayeque
hace esquivo su lamento
cuando llega el regimiento
de ingratas melancolías,
en las noches y los días
de profundo sentimiento.

De aquel libro  fabuloso
Nicomedes Santa cruz
me dio, con versos, la luz
para ser más estudioso.
Juan Urcariegui, dichoso
también le escribió a la vida.
Blanca Nava , de atrevida
se enamoró de Espinel
y en un barco de papel
se sintió fortalecida.

Llegó José Luis Mejía
al lado de Julio Flores
para contar sus amores
con la inmensa poesía.
Antonio Silva García
muy jocoso y jaranero
siempre sería el primero
para empezar una farra,
tocando bien la guitarra
con el ritmo de un lucero.

Fidel Alcántara, llega
siempre con Diego Vicuña ;
Andrés Kúo, los aruña
cuando el verso los doblega.
Teódulo Quispe, le entrega
al diestro César Huapaya
una exquisita papaya
para el disfrute y deleite,
sin pedirle que se afeite
o se pase de la raya.

Julio Flores no escribió décimas, con excepción de su décima de saludo, dijo César Huapaya, mi maestro. Pero he creído conveniente ponerlo en la lista de Decimistas Peruanos porque me parece importante su aporte en la cultura. Mis décimas seguirán construyéndose con tiempo.
Mi cordial abrazo para todos aquellos que siguen los pasos de la Espinela y continúan con la difusión y escritura de tal.

jueves, 1 de mayo de 2014

Madre


A Magna Ramìrez Altamirano

Mi madre es aquella dama
que secreta sus anhelos
en difuminados cielos,
cual pajarito en su rama.
Su fuerza enciende la llama
de una preciada coherencia,
sólo su ser es la esencia
si la nostalgia me invade,
y hace que en sus brazos nade
implorando su presencia.

Mi madre es ese farol
de nubes grises y blancas,
es ese parque de bancas
tibias a la luz del sol.
Mi madre es un arrebol
santo en el Dios más perverso,
es un tramo de universo
en este tiempo fallido,
es el perfecto latido
si se disloca, mi verso.

Mi madre es frágil espuma
de una caricia embriagada,
mi madre no tuvo nada
pues la riqueza le abruma.
Mi madre es como ese puma
que al caminar se hace fuerte,
es un colmillo a la suerte
de una selva sin coraje,
mi madre es ese paisaje
que no le teme a la muerte.

Mi madre dormita oscura
sin etérea compañía,
mi madre es la simpatía
de la soledad más pura.
Mi madre viste ternura
si la luna se adormece,
su amor a solas se mece
en sábanas de calvario,
su virtud es un rosario
que al ocultarse amanece.

Galope


El galope metafísico
de los ungidos patriarcas,
me gangrena -con sus marcasen
un cementerio tísico.
Hago un corral -sin físico-
sin huesos bastos de lodo
(si alguien se burla ni modo)
en profunda regresión,
empalmando rebelión
al verme muerto de todo.

Ese trote tan perverso
de los dorados fervientes
hace rechinar los dientes
bastos de demonio terso.
La facultad de su verso
ausente de claridad
escupe virginidad
en el tiempo más remoto,
burlando la flor de loto
con fatal humanidad.

¡No! No me culpes de nada
que mi sangre es sin sabor,
costra de piedra y honor
en la cornisa sagrada.
Jinete, lleva la espada
al sendero de mi arteria
con esa rabia y miseria
de tu caviar melancólico,
porque soy ese católico
en pocilgas de una histeria.

Guardo el vulgar relativo
de mi presencia en la sien
…siento el peso de ese “quien”
que comulga estando vivo.
Presta mi voz al altivo
que frunce las emociones
en los oscuros panteones
donde espero un porvenir,
antes de ser o existir
o perpetuar las pasiones.

Principio


El principio de Argentina
es memoria de un disparo
donde se queda el amparo
servicial de una cantina.
Tu alma cuando no camina...
Tu Mayo que no es Abril...
Ay de la venganza vil
de aquella Lima guardada
donde se olvida la nada
en Mates de toronjil.

Y que no duela Vallejo
si recuerdo tu sonrojo
tácito de aquel antojo
al poyo triste de un viejo.
Ese sabor no lo dejo
que tus ojos siempre son
la profunda inspiración
de tus hijos y mis hijos,
en los mundos más prolijos
del llamado corazón.

Y si ya no soy fermento
de la tierra donde luto
quiero servir tan enjuto
el final de mi alimento.
Ay de luz y de tormento
que viajan al precipicio
donde el fin es el inicio
y las madres son de llaga,
como el filo de una daga
de sanación y de vicio.

Si he de amarte, pordiosero,
no me niegues el edén
donde las manos me ven
de sotana y traicionero.
No busco ser el primero
de los últimos escritos.
Han de ser, seres benditos,
los que con su luz me tienten
y el gran amor alimenten
con abrazos y con gritos.

Al grupo Lundú de Chiclayo













Al grupo Lundú

En nuestra hermosa ciudad
ha nacido con aprecio
un grupo, de porte recio,
con radiante calidad.
Se siente la suavidad
en ese turututú,
y da lauros al Perú
entre golpes de cajón,
lo digo de corazón:
¡Que viva el grupo LUNDÚ!

    El maestro Catalino,
percusionista limeño,
colaboró con empeño
a forjar ese camino.
Un negro con mucho tino,
y de enseñanza exigente,
fue guía de tanta gente
con sus toques de bongó;
y este grupo lo aprendió
con el corazón valiente.

    Fue así que Eduardo Carrillo,
un muchacho bailarín,
con el sentimiento afín
pronto se hizo su caudillo.
Con cantos de un pajarillo,
con cajón y con la danza,
recordó aquella enseñanza
de su querido maestro,
y se hizo un profesor diestro
de buen sentir y confianza.

Formada esta asociación
de música afro-peruana,
hoy en tierra Chiclayana
se goza con ritmo y son.
Es Lundú, la inspiración,
de jóvenes con valores,
que pintan de mil colores
los cielos, llenos de su arte,
y se vuelven estandarte

del Perú, de mis amores.